
Uno de los principios fundacionales, según la propia gerencia de la empresa, era “Crecer”.
Pero se trata de una idea absurda y, siendo fundacional, una muy mala señal de partida. Crecer nunca puede ser un objetivo fundacional, puesto que el tamaño de una empresa ha de ser dinámico conforme las necesidades de mercado. El crecimiento natural es siempre consecuencia de un fortalecimiento y excedente energético.
Realmente, dudo que existiera algún objetivo más allá del enriquecimiento rápido. Tal vez por eso, porque se creía que había que dar imagen de grandeza, la empresa nació con un 40% de directivos y personal no técnico. El tiempo ha convertido semejante carga en una losa insalvable.
Pero hay que dar buena imagen, aunque los departamentos técnicos se desangren. Y curar estas heridas con gajos azucarados y otras publicaciones.
Innovar, juntos…pero, ¿Quiénes?
Ah! si, los habilidosos de repostería fina.
Y es que uno nunca sabe cuándo, ni donde, fundará una nueva empresa.